Cómo van a ser todos iguales

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Por Mariano Fuentes Sedano

No sólo es que tengamos que planchar de madrugada para no arruinarnos en facturas de la luz, o que determinados líderes de opinión en horario infantil nos intenten convencer con explicaciones peregrinas sobre por qué hay que indultar a los golpistas, cuando querrían decir que ‘es lo que dice Moncloa’ o porque necesitan amarrar votos de socios separatistas en el Congreso.

Tampoco es sólo que, desde que Podemos llegó a los ministerios, nos fueran repitiendo que seremos mejores si decidimos ignorar todo lo que aprendimos en el colegio sobre lengua española y las normas de la RAE e hiciéramos caso a Irene Montero en el uso de plurales inclusives, o que la izquierda se empeñe ahora en catalogar de seres malévolos e insolidarios a los que viven en un PAU.

No sólo es el paro disparado, que la deuda pública sobre el PIB sea ya del 125% o que tengamos el déficit público más alto desde 2009; ni que hayamos rescatado con dinero de todos a la aerolínea chavista Plus Ultra, o que revivan cada día la guerra civil con ánimo de abrir heridas y no dejar que miremos al futuro con optimismo.

Claro que no es sólo eso. Es también que, azuzado por el discurso oficialista que se empeña en emborronar todo lo que toca, la ciudadanía termina hastiada pensando que ‘todos son iguales’, que la política no tiene remedio y que, total, qué más da todo.

Lo que pasa es que no es verdad, ¿cómo va a serlo? Muchas veces nos preguntamos que por qué esa baja confianza de la ciudadanía en los políticos, que aparecen sistemáticamente como uno de los principales problemas que detectan los ciudadanos en los sondeos que hacía el CIS cuando CIS era digno de tal nombre, antes de ser una herramienta partidista al servicio de Moncloa.

La pandemia nos ha recordado de manera dramática para qué sirven los Estados. Ha habido que aprobar restricciones de libertades individuales inevitables, pero no todas lo han sido. No ha sido igual pasar la pandemia en Madrid que pasarla en otros lugares de España o de Europa.

La rara excepción madrileña, donde se ha podido conjugar una anómala normalidad con cifras sanitarias que no han sido peores que en otros sitios, ha sido posible con sendos gobiernos de coalición liberal-conservador en el Ayuntamiento y, hasta ahora, en la Comunidad. Y, por supuesto, habría sido distinto con otras siglas al frente.

En democracia, y España sigue siendo una democracia modelo, votamos para poder elegir, porque somos libres y porque la política, nos guste o no, termina influyendo de manera determinante en nuestras vidas. No es lo mismo apostar por las familias que hundirlas, ayudar a los autónomos que arruinarlos, reformar el mercado laboral para ayudar a crear empleo que para destruirlo.

No es lo mismo permitir que prohibir. No es lo mismo generar deuda que eliminarla, subir el déficit que bajarlo, apostar por las libertades individuales que cercenarlas.

Claro que es mejor que tengas un Gobierno de corte liberal -sea nacional, autonómico o municipal- que te acompañe y te ayude a un Gobierno que te pise, te arruine y te ponga más obstáculos que se suman a los muchos que ya te pone la vida.

Por eso, ante ese ‘son todos iguales’, es mejor pararse un momento a pensar, ejercer el pensamiento crítico y jamás dejar que otros decidan por ti. Hay demasiado en juego y nadie va a vivir tu vida por ti.

Mariano Fuentes Sedano es Delegado del Área de Gobierno de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Madrid y Concejal de Cs.

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