El alzamiento que salvó a España

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Por Roberto Centeno

Un Jefe de Gobierno autócrata, guerracivilista y traidor a España, acaba de pactar con una banda de asesinos una canallada sin precedentes que denominan Ley de Memoria Democrática.

La Vicepresidenta de este Gobierno de comunistas bolivarianos, la hez de la hez de la izquierda mundial, apoyados por terroristas y criminales golpistas, la analfabeta funcional Yolanda Díaz, fue tan increíblemente sectaria y estúpida, como para afirmar que “estamos reescribiendo la Historia”, y es cierto.

Un Gobierno de la izquierda más radical de Occidente, profundamente sectario y antidemocrático que, a día de hoy, según las ultimas encuestas fiables, estaría en una escandalosa minoría de 145 escaños (a pesar de las primas de separatistas y terroristas, concedidas por el mayor acto de traición y locura por los “padres de la Transición” de la historia de Europa).

Y es que ERC tendría 13 escaños frente a 4 sin prima; PNV, 6 escaños frente a 1 sin prima; Junts, 9 frente a 2 sin prima; Bildu, 6 escaños frente a 1 sin prima; en total, 37 frente a 10. “Si los padres de la Transición tuvieran vergüenza y honor, se habrían pegado un tiro”, diría de esta canalla política Camilo José Cela.

Pues bien, este Gobierno socialista, el partido que más daño ha hecho a España en toda su historia y que casi ha desparecido en Francia, Italia y Grecia, unido a una banda de asesinos, han redactado y sacado adelante una Ley de Memoria etarra de chequistas y asesinos.

Una infamia que inició el canalla de Aznar, que entregó Cataluña a los separatistas y les vendió a precio de saldo los grandes monopolios públicos, construidos con el esfuerzo y el ahorro de los españoles durante más de medio siglo, para entrar en el euro en condiciones desastrosas para España.

El Partido Socialista, después del fallido golpe de Estado contra el Gobierno legítimo de la República en octubre de 1934, consiguió hacerse con el gobierno en febrero de 1936, después de manipular escandalosamente unas elecciones municipales.

“Si no ganamos las elecciones, iremos a la Guerra Civil”, diría Largo Caballero. A partir de ese momento la ley y el orden desaparecen de la vida española… Iglesias quemadas impunemente, asesinatos, controles de carreteras por bandas armadas donde se robaba a los automovilistas.

Con todo el tema, más grave sería el del Calvo Sotelo con el presidente del Gobierno, Casares Quiroga, urgiéndole a que acabara de una vez por todas con la anarquía revolucionaria que se había adueñado de España desde febrero con la bendición y el consentimiento del Gobierno.

El choque dialéctico fue tan violento que, viendo claramente en peligro su vida, terminaría con una conocida cita de San Francisco de Silos al Rey: “La vida podéis quitarme, señor, pero más no podéis”. En medio de un gran escándalo, Dolores Ibarriri, ‘La Pasionaria’, diría: “este hombre ha hablado hoy por última vez”.

Días después, un grupo de policías de la temida Motorizada, que era la guardia corps del ministro socialista Indalecio Prieto, que el 4 de Julio de 1934 había sacado una pistola en el Parlamento amenazando con ella al diputado de la CEDA, Jaime Oriol, sacarían a Calvo Sotelo de su casa a punta de pistola, y le asesinarían.

Casares Quiroga no hizo absolutamente nada por detener a los asesinos. Aquello era la Guerra Civil, algo que el Gobierno esperaba y deseaba, pues creía que la aplastaría fácilmente y eso les permitiría acabar definitivamente con la media España que no pensaba como ellos, para imponer así la dictadura socialcomunista, la misma que Sánchez piensa implantar ahora.

De hecho, Casares tenía la lista completa de los militares que se iban a levantar. Desde que las turbas frente populistas son armadas por el Gobierno, estas se adueñan de las poblaciones donde al Alzamiento no había triunfado o no se había producido. Su actuación se caracterizó por su feroz brutalidad , dando comienzo al terror mas desenfrenado. Imperan el asesinato y el robo.

Quien no poseía un carnet sindical o de algún partido del Frente Popular, de fecha anterior al 18 de julio, carecía de personalidad jurídica y del derecho a la vida y podía ser asesinado a capricho por cualquier miliciano. Después de la guerra, ‘El Campesino’ definiría el mes de agosto del 36′ como una orgia de sangre y crímenes en la zona del Frente Popular.

Roberto Centeno es catedrático de Economía.

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