El Gobierno siembra el ‘chaos’

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En lugar de acostumbrarme a madrugar, cada día me desacostumbro más. El otro día, sin ir más lejos, me costó sobremanera llegar hasta el trabajo. Una vez instalado frente al ordenador, estuve a punto de dormirme sobre la pantalla. Entonces me acordé de cierto artículo de la Constitución (luego he comprobado que es el artículo 28, del famoso capítulo segundo, del Título I). Dice exactamente: "se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses". Decidí que mis intereses en aquel momento consistían en no dar palo al agua, así que me declaré en huelga, y puse sobre mi escritorio una pancarta que decía: "No al trabajo. Queremos jornada de cero horas semanales". Mis compañeros que pasaban por allí me comentaban que yo no tenía razón, pero eso no me desanimó, al contrario, la Constitución avala mi derecho a la huelga.

Sigo en huelga, y espero que un día de estos mi jefe salga del despacho y decida dar el visto bueno a mi trabajo atenuado. Es decir, que me dé la posibilidad de realizar mi jornada laboral en mi casa, cerca de las cervezas que guardo en mi nevera. Y mientras tanto, exijo que se me permita que venga a verme mi novia, para mantener relaciones sexuales.

¿No me creen? ¿Les parece absurda y surrealista esta historia? Pues pasan cosas aún más descabelladas en la realidad. Al menos yo he tenido el detalle de no asesinar a 25 personas, por lo que, tal y como están las cosas, casi deberían concederme un premio por mis valores cívicos. Sí que ha asesinado a 25 personas el miembro de ETA José Ignacio de Juana Chaos, condenado por ello por los tribunales. Como es bien sabido, De Juana Chaos se declaró en huelga de hambre para protestar por haber sido enviado a prisión por sus crímenes. Por esta chulería, el etarra se ha convertido en un héroe en el entorno abertzale, y el Gobierno se ha muerto de miedo pensando en las consecuencias de su fallecimiento. Por supuesto, uno defiende con uñas y dientes la vida humana, y si encuentra un suicida por la calle, tratará de hacer lo imposible por evitar que se vaya al otro barrio. Pero si no lo consigue, uno no puede sentirse culpable por una acción premeditada por otra persona. El Gobierno sí se sentía al parecer culpable. El 1 de marzo, el Gobierno puso en casa a De Juana Chaos, quien salía del hospital Doce de Octubre en ambulancia hacia el País Vasco, donde se recuperaría en un hospital, y posteriormente iría a su domicilio. Según el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "Ignacio de Juana va a cumplir su condena en régimen atenuado, dado su grave estado de salud", es decir, que le mandan a la calle, en virtud del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario (que probablemente sea justo aplicar en otras ocasiones, pero no en esta).

Lo más curioso, es que esta medida del Gobierno es bastante impopular. Uno se queja siempre de que tomen medidas injustas pensando en los votos. Pero esta vez han tomado una medida injusta con la que van a perder votos. ¿Acaso pretenden ganar las próximas elecciones?

Al acabar estas líneas, observo que en la calle ha empezado a llover. No me conviene la lluvia, creo que voy a iniciar una huelga de hambre para que deje de llover,  a ver si cuela.

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