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14/07/2016 - José Manuel Fernández Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ
A DIOS PONGO POR TESTIGO

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

1.- FICHA TÉCNICA:

 

Título Original: Gone with the Wind.

Producción: David O. Selznick.

Director: Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood.

Interpretes: Clark Gable, Vivien Leigh, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Harry Davenport, Ona Munson, Laura Hope Crews, Evelyn Keyes, Ann Rutherford y Barbara O´Neil.

Guión: Sidney Howard basado en la novela homónima de Margaret Mitchell.

Música: Max Steiner.

Fotografía: Ernest Haller y Lee Garmes.

Montaje: Hal C.Kern y James E. Newcom.

Efectos Especiales: Jack Cosgrove.

Vestuario: Walter Plunkett.

Diseñador de Producción:.William Cameron Menzies.

Dirección Artística: Lyle R. Wheeler.

Nacionalidad: EE.UU. Color, 238 minutos. Año 1939.

 

2.- EL ARGUMENTO:

La historia comienza en el Estado norteamericano de Georgia en 1861 justo antes de declararse la Guerra de Secesión. Aunque esto poco le importa a la joven y bella Escarlata O´Hara (interpretada por la actriz Vivien Leigh) que vive en su mansión de Tara coqueteando con cualquier chico de buena posición que le declare su amor.

Su doncella, Mammy (protagonizada por la actriz Hattie McDaniel) le ayuda a vestirse para asistir a la fiesta que los vecinos, los Wilkes, van a dar en la plantación de “Los doce robles”.

En el transcurso de la jornada se anuncia el compromiso entre Ashley Wilkes (interpretado por el actor Leslie Howard) y Melania Hamilton (protagonizada por la actriz Olivia de Havilland).

La noticia causa honda tristeza en Escarlata que está secretamente enamorada de Ashley. También conoce a un apuesto y arrogante forastero: Rhett Butler, -interpretado por el actor Clark Gable – el cual pronostica, ante un grupo de caballeros, que el Sur no ganara la guerra, pues, no tiene ni una sola fábrica de cañones.

Mientras tanto, Escarlata se escabulle de sus obligaciones (por entonces las chicas de buena familia descansaban después de comer tomando una pequeña siesta) y se encuentra con Ashley por un pasillo. Le declara su amor cuando entran en una de las estancias.

Este le rechaza y ella le abofetea. Escarlata se queda sola en la habitación y detrás de un diván asoma la figura de Rhett Butler, que, sin querer, ha escuchado toda la conversación. En ese momento se produce un gran alboroto al llegar la noticia del estallido de la guerra. Ashley y Melania deciden casarse de inmediato. Escarlata, despechada, acepta a la petición de mano del hermano de Melania, Carlos Hamilton (protagonizado por el actor Rand Brooks) De esta manera se convierte en la cuñada de Melania. A partir de aquí, con la guerra por medio, comienza el anhelo de Escarlata por conseguir a toda costa el amor de Ashley.

 

3.- LOS ARTIFICES:

A menudo se asocia la autoría de una película con el director de la misma. Tal vez, a día de hoy, sea lo habitual, pero en los albores del cine sonoro, hubo un hombre, un productor que (no sin granjearse enemistades por ello) se involucró como director, guionista, publicista, y muchas otras funciones que normalmente tienen todos los que forman parte de la creación de una película. Este hombre, en los años 30, fue el productor David O. Selznick (conocido por las iniciales de su nombre DOS).

 

David O. Selznick.

 

Asumió el monumental reto de adaptarLo que el viento se llevó” al cine, le echó, como diría un castizo, “un par de narices” y no utilizó ningún tipo de subvención. La aventura, comenzó en mayo de 1936, cuando Katherine Brown, Kay, colaboradora en el ámbito literario de este productor en la costa Este de los Estados Unidos le envió una sinopsis de “Lo que el viento se llevó” (aún no había sido publicado) con la recomendación entusiasta de adquirir los derechos para el cine, ya que, intuía que podía ser un éxito.

Kay Brown.

Al principio David O. Selznick se mostró reacio por varios motivos. De un lado le pareció complicado adaptar una novela con tantos personajes, y de otro, el tema de la guerra civil seguía levantando ampollas en gran parte de la sociedad norteamericana.

David O. Selznick.

Finalmente, bajo la presión de algunos directivos y con cierto olfato profesional adquirió los derechos por la astronómica cifra de 50.000 dólares. Desde ese momento y por espacio de tres años David O. Selznick se entregó en cuerpo y alma a este proyecto, siendo sus primeras decisiones:

- Contratar al guionista Sidney Howard para elaborar el libreto.

Sidney Howard.

- Encomendar la dirección de la película al director George Cukor.

George Cukor.

Guionista y director fueron enviados rápidamente a Atlanta para coordinar con la autora Margaret Mitchell todos los detalles. Se buscaba crear una película fiel al libro tanto en la letra como en el espíritu. David O. Selznick fue determinante, participando en todas las fases de la película, llegando a escribir él mismo las frases introductorias cómo: “…Una tierra de caballeros y campos de algodón llamada el Viejo Sur. Búsquenla sólo en los libros…porque es una civilización que se fue con el viento”. Su ideario era muy simple y lo resumió al decir:

David O. Selznick.

 “Lo que me diferencia del resto de productores es que a mí me interesan los miles y miles de detalles que conciernen a una película. Es la suma total de todas esas cosas lo que engrandece o destruye una película”. Era tal su obsesión que llegó hasta decidir qué clase de papel había que usar en los programas de mano de la película, ya que según él, los crujidos del mismo podían llegar a impedir oír bien los diálogos.

4.- LA ESCRITORA: MARGARET MITCHELL

La autora de “Lo que el viento se llevó”, Margaret Mitchell; nació en 1900, en Atlanta, en el seno de una acomodada familia del Sur de los Estados Unidos.

Margaret Mitchell.

En 1918, después de licenciarse como bachiller, ingresó en el colegio Superior Smith de Northampton para cursar la carrera de Medicina. Pero un año después debido al fallecimiento de su madre dejo sus estudios para atender a su familia. Entre 1922 a 1926, llevada por el afán de escribir se empleó en la redacción del “Atlanta Journal” en donde firmaba bajo el pseudónimo de “Peggy Mitchell”. Era una mujer frágil, menuda, de fisonomía agradable y metro cincuenta de estatura. De carácter firme e introvertido. En 1925 contrajo matrimonio con Berrien Upshaw, del que se divorció un año después debido a su conducta irregular. Poco después se casó con el abogado John Marsh con quien compartiría toda su vida en la cual no hubo hijos. La enfermedad se cebó con ella desde muy joven. A la tragedia familiar se le unió una lesión de tobillo consecuencia de una caída de caballo la cuál degeneró en artritis. En 1926 la lesión se agravó impidiéndole trabajar en el periódico por qué apenas podía moverse con muletas.  

Margaret Mitchell.

A consecuencia de esto una parte de su vida - casi 5 años – estuvo tendida o sentada. Incapaz de permanecer quieta y por indicaciones de su marido, decidió escribir una novela utilizando una máquina de escribir portátil que sostenía sobre sus delicadas piernas. Así, por una incapacidad surgió la idea de escribir una novela, que llegó a tener más de mil páginas. Autora exigente e infatigable, corregía sus escritos muchísimas veces. Varias de las vivencias de la novela fueron tomadas de historias contadas por su abuela. La tarea de escribir “Lo que el viento se llevó” duró diez años, desde 1926 hasta 1936. Desde el comienzo de 1935, la editorial MacMillan, a través de Harold S. Latham, insistió en conocer el contenido del manuscrito de Margaret Mitchell. Está rechazó durante varias visitas de Latham la petición para leer su trabajo alegando que no estaba concluido. A finales de ese año la negativa se tornó en aceptación, y el editor viajó en el tren de regreso leyendo la historia titulada “Mañana será otro día”. Ese era el titulo inicial que Margaret Mitchell había puesto a su manuscrito, el cual, había sido redactado de atrás hacia delante sin ponerle título hasta ese momento: Así que, para salir del paso, le puso como título la última frase de su obra, que concluía así.Pensaré en todo esto mañana, en Tara. Allí me será más fácil soportarlo. Si mañana pensaré en el medio de convencer a Rhett. Después de todo, mañana será otro día

.

                          Veinticuatro horas después de leer la obra, el editor Latham le envió un contrato para publicarlo inmediatamente. Como la palabra “Mañana” aparecía en muchos otros libros del momento, los editores pensaron que debía elegirse otro nombre diferente para el título. Un poema leído en una de sus múltiples correcciones le indujo a Margaret a titularlo “Gone with the Wind” (Lo que el viento se llevó). El ascenso fue meteórico. En 1936 se publicó y se vendieron los derechos para el cine. En 1937 se le otorgó el Premio Pulitzer (el más prestigioso en Estados Unidos) y dos años después se realizó la película basada en su novela, que inmortalizaría para siempre el devenir de Escarlata O’Hara. Una obra publicada en más de 300 países, traducida a 30 idiomas y con más de 30 millones de ejemplares vendidos.

Margaret Mitchell.

El éxito, la popularidad y las ganancias económicas obtenidas no cambiaron el carácter y la forma de vida de Margaret Mitchell, que siguió viviendo en su misma casa y manteniendo sus costumbres. No le gustaba ser fotografiada, ni aparecer en público. Continuaba haciendo su vida lo más sencilla y normal posible contestando personalmente a todas las cartas que recibía. En 1945, su marido sufrió un ataque cardiaco que le dejo limitado y ella (al igual que había pasado con su padre) se convirtió en su enfermera y cuidadora permanente. La fatídica noche del 10 de agosto de 1949 Margaret y John aparcaron su vehículo enfrente de un cine al que se dirigían. Al cruzar la intersección de las calles Peachtree y 13th Street un coche descontrolado se precipitó hacia ellos. Su marido siguió avanzando para cruzar la calle, ella intentó hacerle retroceder hasta la acera. Parece ser -según el atestado- que el conductor, Hugh Gravitt, vio los movimientos del hombre, y al intentar esquivarlo atropelló a la mujer. Un conductor que había sido condenado en 23 ocasiones por conducir bajo los efectos del alcohol. Los norteamericanos quedaron sobrecogidos por la noticia: Margaret Mitchell ingreso en estado crítico y durante cinco días se debatió entre la vida y la muerte. Todo el país siguió angustiado los partes médicos. El día 16 de agosto de 1949 falleció, no sin antes encomendar a John, que destruyese los manuscritos originales de su obra. Voluntad que cumplió antes de enterrarla en el cementerio de Oakland.

 

 

5.- LOS DIRECTORES:

Resulta difícil determinar quién dirigió esta película. En los títulos de crédito figura “Victor Fleming”, pero, hubo dos más y un tercero que es quién realmente dirigió en la sombra esta película, el productor David O. Selznick.  

Victor Fleming.

Inicialmente se encargó la dirección a George Cukor, que comenzó el rodaje aún antes de estar elegidos todos los actores. Rodó durante tres semanas, al cabo de las cuales fue sustituido por Victor Fleming. Este encajaba mejor con la idea de David O. Selznick de rodar un deslumbrante melodrama. No obstante, George Cukor no se desvinculó del todo, y durante todo el rodaje siguió aconsejando y dirigiendo en secreto a las actrices Vivien Leigh y Olivia de Havilland. Por algo era llamado “el director de las mujeres”, cosa que no le hacía mucha gracia al viril actor Clark Gable.

El rodaje se complicó cuando Victor Fleming no pudo soportar la presión a raíz de las continuas discusiones con la actriz Vivien Leigh. El director llegó a ausentarse del rodaje por razones médicas de índole nervioso. El productor David O. Selznick no se amilanó y mandó llamar a otro director, Sam Wood, el cual continuó el rodaje bajo el guion establecido. Al saberlo, Victor Fleming, pidió el alta médica y regreso al plató de grabación. Todo esto creo un gran desconcierto porque por la mañana se rodaba con Victor Fleming y por la tarde con Sam Wood. Resumiendo: George Cukor rodó 10 minutos útiles, Sam Wood 33 minutos y el resto hasta los 238 son de Victor Fleming, razón por la cual figura en los títulos de crédito.

                        

                      George Cukor                               Sam Wood                             Victor Fleming

6.- LOS ACTORES:

                                  La elección de los actores fue casi de dominio público y podría escribirse un libro con todos los pormenores acaecidos. En la designación de los mismos intervino con capacidad de presión, gran parte de la sociedad norteamericana. Para gran parte de la opinión pública el actor que debía interpretar a Rhett Butler tenía que ser Clark Gable, aunque David O. Selznick inicialmente manejó nombres como los de Gary Cooper y Errol Flynn. Finalmente cedió a las presiones del público y llegó a un acuerdo con la MGM para contar con Clark Gable.

                                  Para encontrar a la actriz que encarnase a la protagonista, Escarlata O´Hara, David O. Selznick, organizó castings por todo el país, sin dejar de lado a las actrices que estaban muy próximas a ser elegidas como fueron: Katherine Hepburn, Susan Hayward, Lana Turner, Lucille Ball, Joan Bennett, Miriam Hopkins, Joan Crawford, Margaret Sullivan, Jean Arthur, Ann Sheridan, Carole Lombard y Paulette Goddard. Todo apuntaba a esta última cuando apareció - de manera casual o no según los cronistas - Vivien Leigh, actriz inglesa presentada por Myron, el hermano de David O. Selznick. Era casi una desconocida en los Estados Unidos. Recientemente había protagonizado la película “Un Yanqui en Oxford” (A Yank at Oxford, 1938).

                                Le hicieron una prueba de cámara que resulto aceptable, todo ello junto con su acento sureño y el color de sus ojos le sirvió para ser elegida para el papel de Escarlata O´Hara.

                                     En cuanto al resto del reparto, se escogió a lo mejor de lo mejor. Curiosa anécdota de la prueba que hizo la actriz Joan Fontaine para el papel de Melania Hamilton. La actriz (que no se hablaba con su hermana Olivia de Havilland) pensaba que su prueba era para el papel femenino principal. Al enterarse de que no era así, se marchó de forma orgullosa, exclamando “Si quieren a alguien que haga bien de Melania, les sugiero que llamen a mi hermana”. Y así fue. Su hermana, la actriz Olivia de Havilland, obtuvo el papel de Melania Hamilton.

 

7.- EL RODAJE:

Oficialmente comenzó el 26 de enero de 1939, aunque, la escena del incendio de Atlanta se había rodado el 10 de diciembre de 1938 en parte de los decorados de la película “King Kong” (1933) que fueron consumidos por las llamas para simular el gran incendio de Atlanta durante la Guerra Civil. David O. Selznick había tomado la decisión de hacer la película en color a pesar de casi ningún operador de Hollywood tenía experiencia con esa modalidad. El mayor reto técnico consistía en rodar la famosa escena del incendio de Atlanta.

 

Para ello tendrían que grabar el crepitar de las llamas desde todos los ángulos posibles usando todas las cámaras que pudiesen acumular. La empresa Technicolor sólo disponía de 7 cámaras no centralizadas, por lo que hubo de esperar a disponer de todas. Para mayor seguridad se contó con 34 unidades del Cuerpo de Bomberos de Los Ángeles. Posteriormente, ya en el año 1939, gran parte de la película se rodó en los recintos del estudio, requiriendo un gran número de transparencias de paisajes sureños para exteriores aparte de los decorados interiores. Pero la cabeza de David O. Selznick no estaba a gusto con las imágenes que veía y ni corto ni perezoso decidió que había que volver a rodar escenas en localizaciones, por lo que, ordenó teñir de rojo varias hectáreas de tierra de los valles de las afueras de Los Ángeles para que se asemejaran a la tierra del Norte de Georgia. Para la tarea de diseño de vestuario contrató a Walter Plunkett, quien ejerció su laborioso trabajo con la obsesión perfeccionista que le caracterizaba. Se hicieron 2.868 trajes y 1.230 uniformes de soldados confederados.

Uno de los vestidos a rayas de Escarlata se tardó en confeccionar tres semanas. Después de concluir el rodaje, David O. Selznick y el montador Hal C. Kern estuvieron dos meses revisando todo el metraje y decidiendo que parte se quedaba para ser incluida. El 1 de julio de 1939 la película preparada para ser promocionada.

 

8.- LA MÚSICA:

La banda sonora es una de la más completas y populares de toda historia de la cinematografía. Un trabajo en tiempo record. Obra del genial compositor y director Max Steiner al que David O. Selznick “apretó” en grado sumo al pedirle que escribiera tres horas de música en sólo dos meses. Al ver que se retrasaba, David O. Selznick no se amilanó y contrató a Franz Waxman y Herbert Stothart para meter más presión.

Max Steiner.

La presencia de estos nuevos fichajes surtió el efecto deseado al conseguir que Max Steiner llegase a trabajar a un ritmo frenético hasta lograr componer tres horas y quince minutos en el tiempo acordado.

 

9.- UNA FIGURA NUEVA / EL DISEÑADOR DE PRODUCCIÓN

David O. Selznick creó un puesto nuevo: “Diseñador de producción”. Especialmente para un hombre, William Cameron Menzies, que fue el responsable de la “envoltura” de toda la película. Antes de estar concluido el guion, William Cameron Menzies, empezó a construir los decorados necesarios a la espera del libreto definitivo.

William Cameron Menzies.

Dibujó la película, plano a plano, incluyendo los ángulos de cámara con excelentes encuadres, multitud de detalles sobre la iluminación y el color. Gracias a él gran cantidad de imágenes han quedado en nuestras retinas.

 

10.- EL ESTRENO/ LOS PREMIOS:

El estreno se realizó, de manera espectacular, en Atlanta, Georgia, el 15 de diciembre de 1939.

 

Vivien Leigh, Clark Gable, Margaret Mitchell, David O.Selznick y Olivia de Havilland el dia del estreno.

Fue nominada para trece candidaturas. Obtuvo ocho Oscar en las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Guion, Mejor Fotografía en Color, Mejor Decoración y Mejor Montaje. Además obtuvo dos Oscar especiales para William Cameron Menzies y para David O. Selznick.

                                                         

David O.Selznick y Vivien Leigh con el Oscar.                Victor Fleming con su Oscar al Mejor Director.

Está considerada la película más taquillera de todos los tiempos y es la única que, desde su estreno no ha dejado de proyectarse ni un solo día en alguna parte del mundo.

 

11.- IMPRESIÓN PERSONAL / UN ATAQUE DE “MITCHELLISMO”:

Después de escribir todo esto, uno vuelve a tener ganas de volver a visionar “Lo que el viento se llevó” (Gone with the Wind, 1939).

Sobre todo con el deseo (un ataque) de llegar a conocer a Margaret Mitchell. Tengo la suerte, la tremenda suerte, de imaginar a una mujer decidida e introvertida escribiendo postrada. Puedo ver o leer entre líneas esas historias del viejo Sur, las mujeres con enaguas ruidosas, las criadas negras zumbonas, los besos de tornillo, las cinturas encorsetadas, los vestidos de tafetán, los sombreros de lujo, los confederados, los yanquis, la tierra roja de Tara, Escarlata, Rhett, Ashley, Melania, al innovador y decidido David O. Selznick, a la becaria Kay Brown e incluso a Dios puesto “por testigo para no pasar hambre” y todo aquello que surgió de una mujer, como Margaret Mitchell que es fascinante.

Por si no me acuerdo el 16 de agosto:

Hoy quiero brindar por ti Margaret Mitchell, “Peggy”.

Y también por ti, Olivia de Havilland, que acabas de cumplir 100 años.

Y ya que estamos en familia, por mi hija que hoy cumple 18 años.

 

12.- OFF CAMERA:

 

David O.Selznick, Victor Fleming, Vivien Leigh y Clark Gable,charlan en una pausa del rodaje.

 

 

David O.Selznick y Vivien Leigh conversan ante la mirada de Victor Fleming.

 

 

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