Arranca la campaña electoral que marcará el futuro inmediato de la política española

Madrid arranca una campaña electoral que marcará el futuro inmediato de la política española
J. Hellín - Europa Press.
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Además de la joya de la corona, la Presidencia de la Comunidad de Madrid, durante las elecciones del 4 de mayo estará en juego la reunificación de la derecha en torno al Partido Popular, el futuro de Ciudadanos y la viabilidad de la alternativa al presidente del Gobierno de la Nación, Pedro Sánchez.

La decisión de Isabel Díaz Ayuso de adelantar las elecciones autonómicas al próximo 4 de mayo, cuya campaña electoral arranca el domingo 18 de abril, ha convertido a la Comunidad de Madrid en un ‘laboratorio’ de lo que puede ocurrir en la política española en el futuro inmediato, dependiendo de cuáles sean los resultados de cada partido en la región.

La contienda será en ‘clave nacional’ tras centrarse la batalla por los votos entre Ayuso y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha irrumpido dejando en un segundo plano a su propio candidato, Ángel Gabilondo.

Así, además del gobierno regional, están en juego la supervivencia de Ciudadanos, el inicio de la reunificación de la derecha y si ésta se convierte en una alternativa a Sánchez, para quien estos comicios suponen un gran riesgo, ya que se medirá la aceptación de los ciudadanos a sus medidas durante la pandemia, así como también la capacidad del PSOE de reunir el voto de la izquierda, y las posibilidades de subsistencia de Unidas Podemos, que ha echado el resto presentando a su líder, Pablo Iglesias, como candidato.

Ni el PSOE ni Ciudadanos habían calibrado el efecto que tendría su acuerdo -que algunos han atribuido a una maniobra de Moncloa, aunque después se la autoatribuían desde Ferraz- para presentar una moción de censura en Murcia el pasado 10 de marzo. La presidenta madrileña no lo pensó dos veces, ante la posibilidad de que ambos partidos hicieran lo mismo en Madrid, y adelantó de inmediato las elecciones en la región, que se celebrarán el 4 de mayo.

El PP temía perder la ‘joya de la corona’ del poder territorial, como es la Comunidad de Madrid, y aunque conscientes de que la convocatoria electoral es una «operación de alto riesgo», los ‘populares’ se han lanzado ahora a tumba abierta con el objetivo de alcanzar una mayoría absoluta o, al menos, un resultado que, sumando fundamentalmente con Vox, les permita mantener el Gobierno de la región.

Y aprovechando además que la líder madrileña ha acumulado una gran popularidad durante todos estos meses por haber permitido que la hostelería y los negocios no esenciales permanecieran abiertos en la región después del confinamiento, los ‘populares’ están tratando de reunificar el voto de la derecha en torno a sus siglas y convertirse en una alternativa a Pedro Sánchez.

Y es que en estos comicios no está en juego solo el Gobierno de Madrid. Ayuso arriesga la Presidencia regional, pero el líder de su partido, Pablo Casado, puede acabar muy ‘tocado’ también si los ‘populares’ pierden el Ejecutivo madrileño. Y si lo mantienen, la posición de la mandamás madrileña puede verse reforzada en el PP, donde algunos la han llegado a ver incluso como posible candidata a unas generales.

Termómetro para las medidas de Pedro Sánchez

Además, la región es el trofeo ansiado por el PSOE, que no la gobierna desde hace 26 años, cuando Alberto Ruiz Gallardón ganó las elecciones de 1995. Y se ha convertido casi en el reto personal de Sánchez, quien ha irrumpido en la campaña eclipsando a su propio candidato para batirse con Ayuso, con la que ha ido cuajando una dura rivalidad desde el inicio de la pandemia del Covid-19.

Una operación a todo nada, porque un mal resultado el 4M podría ponerle en una situación complicada.

En este contexto, ni Sánchez ni Ayuso pierden ocasión de entrar en el ‘cuerpo a cuerpo’ de los reproches y las acusaciones, sabedores de que el Gobierno madrileño se puede decidir por muy pocos escaños, ya que algunas encuestas dan incluso un empate entre los bloques de la derecha y la izquierda.

Tal es la implicación de Sánchez que, según las fuentes consultadas por Europa Press, tanto él como el propio Gabilondo, pidieron a los ‘fontaneros’ de Moncloa, capitaneados por Iván Redondo, que marcaran la estrategia socialista en estos comicios.

Y en esa estrategia, el jefe del Ejecutivo está acaparando casi todos los días los titulares de la oferta socialista. Incluso ha comparecido dos semanas consecutivas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Una de ellas, para presentar el plan de vacunación y anunciar su intención de concluir el estado de alarma el 9 de mayo, mientras que la otra fue para publicitar el Plan de Reconstrucción del país, tras la pandemia del coronavirus.

Y no desaprovecha ninguna oportunidad para lanzar ataques a Ayuso, cuestionando desde su viaje a África, hasta la veracidad de los datos de la pandemia que da Madrid. Incluso ha anulado la promesa de su propio candidato de no subir los impuestos a los madrileños, lanzada por Gabilondo para atraerse el voto moderado de Ciudadanos.

Pero esta exposición es muy arriesgada también para Sánchez, ya que puede llegar a pasarle factura si los socialistas no logran gobernar la Comunidad sumando con Más Madrid y Unidas Podemos.

La resistencia de Podemos

El 4 de mayo también se medirá la capacidad de resistencia del partido morado, que ante el temor de quedarse fuera de la Asamblea ha echado el resto presentando a Iglesias como candidato.

Una decisión que le ha obligado a dejar su puesto en la Vicepresidencia Segunda del Gobierno, dando incluso un paso más al designar a la ministra de Trabajo y ahora vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, como su sucesora al frente de Unidas Podemos. Sin embargo y, tras abrir el debate sobre su propia sucesión en el partido, Iglesias ha avisado de que aún le quedan muchos años como líder de Podemos.

La entrada de Iglesias, que trató de lanzar una OPA a Mas Madrid para ir juntos a las elecciones proponiéndose como candidato de la suma de ambas fuerzas, también demostrará la fidelidad del electorado de la fuerza política de Íñigo Errejón, y si la rivalidad entre ambas formaciones les perjudica a ambos.

La fuerza de Vox y el riesgo de Ciudadanos

Vox también se juega mucho en estas elecciones debido al empuje de Ayuso y a la aceptación de la candidata popular entre los votantes de este partido, según las encuestas. Por ello, el 4 de mayo se verá la fortaleza del partido de Santiago Abascal, quien también ha entrado en la campaña.

Otra de las dudas que se dirimirán en los comicios será la supervivencia de Cs, que corre el riesgo de no llegar ni al 5% de los votos, quedando así fuera de la Asamblea de Madrid.

Una situación que complicaría mucho el futuro de esta formación política, pues supondría pasar de los 26 escaños actuales a cero en el Parlamento regional. Y que también puede perjudicar las posibilidades de Ayuso de gobernar, si la formación naranja -que ya ha anunciado su intención de volver a pactar con el PP- se lleva parte del electorado de centroderecha, pero no logra escaños.

Aunque una eventual pérdida de apoyos de Vox y Ciudadanos también pueden dar paso al inicio de la reunificación de la derecha y a la configuración de una alternativa a Sánchez. Todas estas incógnitas se dirimirán el próximo 4 de mayo, y pueden marcar el futuro inmediato de la política española.

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