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Luis Arturo Merlo presenta ‘DEMOSquiereCRACIA’, el libro que busca “despertar la conciencia ciudadana”

Luis Arturo Merlo presenta ‘DEMOSquiereCRACIA’, el libro que busca “despertar la conciencia ciudadana”
Tapa del libro 'DEMOSquiereCRACIA', de Luis Arturo Merlo. - Cortesía

¿Qué quiere decir el título del libro?

Supongo que todo el mundo identificará en el título la palabra ‘democracia’, pero es posible que no todos conozcan su significado. En una traducción literal del griego, ‘demos’ es ‘pueblo’ y ‘cracia’ es ‘poder’, lo que quiere decir que ‘democracia’ es el ‘poder del pueblo’. El título de mi libro, por lo tanto, significa que el pueblo quiere recuperar el poder que le corresponde.

¿Afirma usted entonces que las actuales democracias son dictaduras?

Tal cual. Una dictadura existe cuando los que gobiernan actúan a su arbitrio y sin control. Algunas de estas democracias han permitido a sus ciudadanos lograr un cierto nivel de bienestar, pero en la mayoría han impedido el desarrollo y creado graves contratiempos a sus pueblos. Hay que reconocer que llamarlas democráticas es una designación hecha muy a la ligera.

Ninguna cumple con los requisitos de una democracia y la única manifestación común es que todas llevan a cabo elecciones populares de ‘un hombre, un voto’, aunque los sistemas electorales difieren de una nación a otra y se trata de muy cuestionables procesos. Por otro lado, el hecho de que existan elecciones no basta para catalogar una nación como democrática.

Pero, en todos los países reconocidos como democráticos, la gente acepta que viven bajo ese régimen. Esto es parte del problema, porque existe un generalizado contubernio entre políticos y medios que, con una masiva propaganda, practican una constante indoctrinación en todas las naciones para convencer a su población de que vive en democracia.

Un antiguo ministro solía decir: “Una mentira suficientemente repetida, termina convirtiéndose en verdad.”

¿Por qué escribir acerca de la democracia?

En mi carrera siempre estuve íntimamente involucrado con la gestión de organizaciones, actividad que tiene mucha similitud con el gobierno de las naciones que, al fin y al cabo, son grandes organizaciones. He viajado intensamente, conocido muchos países en todos los continentes y tenido la oportunidad de estudiar cómo se organizaban diferentes Estados.

Lo más destacado que encontré, es que en todas las naciones autocatalogadas como democráticas, sus gobiernos habían asumido un poder excesivo a costa del pueblo, cuya libertad había mermado.

¿Y eso fue lo que lo motivó a escribir este libro?

Mark Twain afirmaba que es más fácil engañar a la gente que convencerla que ha sido engañada. Mi intención es despertar la conciencia ciudadana, para que identifiquen la causa de una situación injusta bajo cuestionables gobiernos que impiden su desarrollo como individuos, y limitan el progreso de sus naciones. A su vez, quiero aportarles un método para solucionarlo.

Pero entonces, ¿qué es para usted la democracia?

Muy válida pregunta, precisamente el tema del cual trata este libro. La democracia sólo existe cuando el pueblo dispone de los medios para participar, controlar y juzgar al gobierno que ha elegido. El gobierno debe funcionar supeditado al pueblo, nunca debe estar el pueblo subordinado al gobierno.

¿Y los políticos no reconocen que la soberanía pertenece al pueblo?

Sí lo hacen, pero su declaración no pasa de ser una manifestación demagógica. También resumen el conflicto político en una controversia entre izquierdas y derechas, pero califican a los movimientos políticos basados en factores marginales. Lo que realmente define a un movimiento político es el tipo de gobierno que propugna.

Esencialmente hay dos corrientes políticas. Una sostiene que los ciudadanos deben estar subordinados bajo un Estado rector, tales como el socialismo, el fascismo y, su manifestación extrema, el comunismo, que corresponden a la izquierda política.

En oposición, están aquellos que consideran que el Estado debe supeditarse al ciudadano y, por lo tanto, estar organizado basado en sus derechos y valores. Su manifestación extrema sería el anarquismo, donde virtualmente no hay gobierno, y la auténtica democracia se encuentra en el centro-derecha.

Dicho esto, ¿sugiere que no ejerce el pueblo su soberanía al elegir sus representantes?

Eso es lo que dicen los políticos, pero elegir a sus representantes no es suficiente para lograr el control que debe ejercer el pueblo.

Los representantes siempre precisan ser controlados, pero si el sistema electoral es espurio o trucado, los candidatos no representarán al pueblo ni tendrán la capacidad necesaria para ejercer adecuadamente sus cargos. Peor aún, un mal sistema electoral abre las puertas de par en par a candidatos indeseables.

¿Qué es un “sistema electoral espurio”?

Un sistema electoral supone ser un proceso de selección para elegir a los más capacitados, que deben cumplir al menos con dos características esenciales: representar a quienes les votan y estar capacitados para sus cargos. El sistema de listas es muy extendido pero los candidatos electos con el mismo sólo representan a quien los incluyó en la lista y su idoneidad es muy cuestionable.

El sistema es una tomadura de pelo al electorado. Los ciudadanos se limitan a votar por uno u otro partido en lo que bien se podría llamar partidocracia en lugar de democracia. Es un sistema electoral que otorga predominancia a los partidos y a sus caciques políticos. Siendo la única participación del pueblo en el gobierno de sí mismo, mal se lo puede llamar democrático.

En el mundo empresarial los accionistas también eligen a sus representantes, y parece funcionar bien…

Efectivamente, existe una gran similitud entre los accionistas y los ciudadanos porque ambos son los exclusivos propietarios de sus empresas y naciones, respectivamente. Pero los accionistas, aunque delegan en su consejo de dirección al que eligen con sumo cuidado, mantienen un total control porque la Asamblea de Accionistas puede sancionar, corregir o despedir al consejo y a la cúpula directiva si no actúa correctamente.

Si el sistema electoral más utilizado es espurio, ¿qué sistema electoral asegura la representatividad e idoneidad de los candidatos?

El sistema de elecciones por distritos. Si se trata de elegir representantes, el país se divide en tantos distritos como representantes hay que elegir, y cada distrito elige su representante. Es un sistema que pone énfasis en el candidato en lugar del partido, y permite que se presenten candidatos independientes.

Los partidos deberán seleccionar candidatos residentes en cada distrito, pero pierden protagonismo porque los candidatos serán más representativos de sus electores que de sus partidos. Bien organizado, también promueve la idoneidad de los candidatos.

Es decir, el sistema electoral que se utiliza en EEUU…

Efectivamente, en Estados Unidos hasta 1904 también se utilizaba el sistema de listas, pero ese año los ciudadanos llevaron a cabo lo que se dio en llamar “la revolución de la boleta larga”. Denunciaron la falsedad del sistema electoral e impusieron el sistema por distritos que se sigue utilizando en la actualidad.

Desgraciadamente, permitieron que se institucionalizara la corrupción al permitir aportes privados de dinero a los candidatos. También es justo reconocer que los norteamericanos han gozado desde el inicio de su nación de plena libertad laboral y económica, lo que les ha permitido lograr un buen estándar de vida y convertir a su nación en la primera potencia mundial.

Pero en el gobierno, en las comunicaciones y en las finanzas, prima el dinero.

Cierto que en España se utiliza el sistema electoral de listas de candidatos y es la única participación ciudadana en la política, pero la Transición trajo la democracia…

Eso afirman los políticos y los medios, pero ante todo, vale recordar que la democracia española es un sistema diseñado por los políticos, con una constitución redactada por ellos y un sistema electoral elegido por los mismos que se postulan como candidatos.

Abraham Lincoln definió la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”, pero en España, parece existir «el gobierno de los políticos, por los políticos, para el pueblo”. Sin embargo, nos hablan de la libertad y las grandes ventajas que nos han aportado con el sistema democrático.

Efectivamente, la Transición aportó muchos cambios. La gente vota, pero con un sistema manipulado por los partidos. Y al ser la única manifestación democrática que practica el pueblo, resulta que la libertad política es bien escasa.

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