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¿Sabías que las mujeres ejercen más violencia vicaria que los hombres?

La violencia vicaria es cosa de mujeres, ¿por qué lo ocultan? eldistrito.es
La violencia vicaria es cosa de mujeres, ¿por qué lo ocultan? eldistrito.es

Matar a los hijos para hacer daño al padre: ¿Qué es la violencia vicaria?

En el programa «La Huella del Crimen», dirigido por María José Bosch, se abordan diversos sucesos criminales que han ocurrido recientemente. Entre ellos, se destaca el caso de la detención del actor francés Gérard Depardieu, quien enfrenta acusaciones de agresión sexual. Uno de los casos más impactantes mencionados en el video es el de una madre que ha sido acusada de asesinar a su hijo de tan solo 6 años en la ciudad de Jaén. La violencia vicaria es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad que el Gobierno quiere ocultar.

¿Qué es la violencia vicaria de las madres que asesinan a sus hijos?

Es una de las formas en las que se da la violencia doméstica por la cual los hombres hacen daño a los padres a través de otras personas, sobre todo de los hijos.

¿Por qué el Gobierno oculta que las mujeres ejercen más violencia vicaria que los hombres?

Llevamos dos décadas sufriendo la matraca de que cuando un hombre mata a su pareja es violencia machista. Es decir, al contrario que todos los demás crímenes, no hay que indagar posibles causas, sino que éstas disculpen el asesinato, aunque sólo fuera por tener más capacidad de prevención. No, la causa es el machismo y la culpa es, en parte, de todos nosotros por ser hombres.

El dato vence a relato

Ese relato tiene un fallo esencial que no se repite lo suficiente, quizá porque la capacidad de entender y hacer entender estadísticas del político medio es más bien escasa. Cuando la propaganda gubernamental aún no había ocultado las cifras que incluían a las mujeres que mataban a sus parejas, el porcentaje de esos crímenes rondaba el 10% del total.

Esa diferencia sirvió de excusa para diferenciar entre unos homicidios y otros, tratando los primeros como un problema sistémico y los segundos como mera anécdota. Era una lectura torticera de los datos. Primero, porque unas decenas de crímenes al año, por muy horrendos que sean, nunca pueden ser un problema sistémico en un país de casi 50 millones de habitantes. Segundo, porque el porcentaje de mujeres encarceladas sobre el total es también aproximadamente del 10%. El reparto entre sexos en la violencia de pareja es similar, por tanto, al que se produce en los demás delitos. No se requiere ninguna explicación extra, sea un supuesto machismo o cualquier otra.

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Las mentiras de las feministas

El lector curioso naturalmente se preguntará a qué se debe semejante disparidad, si resulta que hombres y mujeres somos iguales y cualquier discrepancia en cualquier ámbito que se aleje del 50%-50% es debida a la discriminación, como nos aseguran siempre las feministas. Bueno, en primer lugar, es bueno saber que ese argumento solo sirve si las perjudicadas en el porcentaje son mujeres. No parece haber discriminación en que los muertos en guerras o en accidentes laborales sean hombres en más de un 90% de los casos. O que vagabundos y suicidas sean hombres en alrededor del 80%. O que quien se lleve la custodia sean las madres en un porcentaje similar. Y por último, que la mujeres sean las reinas de la violencia vicaria.

Los hombres son más violentos

Pero más allá de eso, lo cierto es que los hombres tenemos estadísticamente más propensión al riesgo y somos más agresivos. Eso significa que si coges a un hombre y una mujer al azar por la calle, es ligeramente más probable que quien corra más riesgos y tenga mayor agresividad sea el hombre. Pero lo que es una diferencia pequeña en la mayoría, se exacerba en los extremos de la distribución estadística: traducido, eso significa que la mayoría de los mansos que heredarán la tierra son mujeres y que la mayoría de la población carcelaria, no digamos ya los asesinos y agresores violentos, son hombres. Pero sin embargo, con la violencia vicaria es al revés.

Existen otras diferencias entre hombres y mujeres que responden a distintas variaciones estadísticas. Por ejemplo, existe una característica en la que la distribución masculina está más aplanada que la femenina, con relativamente menos individuos cercanos a la media y más en los extremos. A ver si me adivinan a qué me refiero.

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Los hombres matan más a su parejas pero las mujeres ejercen más la violencia vicaria

En definitiva, existe una explicación que nada tiene que ver con el machismo de por qué hay muchos más hombres que mujeres que matan, también a sus parejas, la cual además tiene la virtud de explicar por qué hay más hombres que mujeres homosexuales que cometen ese crimen. Llevamos veinte años viviendo fuera de la navaja de Ockham, y si recibimos tanta y tan continua propaganda desde la política y los medios es porque la mentira necesita de esos andamios para sostenerse.

La violencia vicaria como forma del poder de la mujer contra el hombre

Pero hay otro fenómeno, el del filicidio, que no responde a ese patrón. Pese a las mentiras que las caras de siempre, como la proferida por la columnista de Lo País Luz Sánchez-Mellado para justificar que las feministas de la política no condenen el asesinato de Olivia en Gijón, lo cierto es que la anomalía estadística que es necesario explicar es por qué entre un 50 y un 70% de los crímenes cometidos contra los propios hijos los cometen las madres y no los padres, que deberían ser los culpables según las matemáticas en un 90% de los casos.

La violencia vicaria, ese término inventado por la extrema izquierda en el poder para justificar más leyes que criminalicen al hombre por el hecho de serlo, la cometen desproporcionadamente más las mujeres. Y, por lo tanto, eso es lo que habría que intentar explicar.

Pero no. Lo que tenemos es un país en el que todos conocemos los nombres de monstruos como José Bretón y Tomás Gimeno, pero solo sabemos las iniciales del monstruo que mató a Olivia. Presuntamente, claro.

¿Cuándo se produce?

Al igual que la violencia domésticadentro de la pareja o expareja, se produce en distintos grados y en distintas circunstancias. Explicaba hace unos meses Sonia Vaccaro en una entrevista  que «especialmente se da cuando ella plantea el divorcio o la separación, o cuando comienza a tomar conciencia de esa violencia y empieza a querer hacer valer sus decisiones». Es entonces cuando ellas «comienzan a hacer presión a través de los hijos «.

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Por ejemplo, cuando la padre quiere poner límites a ciertas cuestiones y la madre toma el rol de la permisividad total, dejándoles que hagan cualquier cosa. O cuando el padre no está de acuerdo en que un niño de diez años tenga móvil y la madre le compra un smartphone de última generación. «Son cuestiones muy sutiles que hay que analizar en profundidad porque, en todas esas formas de actuar, lo distintivo de la violencia vicaria es querer vapulear, menoscabar, el rol paterno. Toda violencia vicaria es violencia infantil, pero no toda violencia infantil es violencia vicaria: la intencionalidad es lo que la marca».

¿Cómo se dice?

También Vaccaro explicaba que «la forma más extrema es el asesinato, pero está la violencia vicaria cotidiana o habitual, donde el individuo lo hace de muchas formas en el ejercicio de su derecho a visitas o cuando tienen la custodia, por ejemplo». Y ponía ejemplos: «Interrumpir los tratamientos médicos de los menores mientras están con ellos es una, o no llevarlos a actividades deportivas que a ellos les gustan, o no llevarlos a citas como cumpleaños que tienen que ver con la familia paterna. No pagar cosas que necesitan, como tratamientos odontológicos u oftalmológicos, es otra, que impide el derecho a la salud.

El resumen del programa de la Huella del Crimen

En resumen, el programa de la Huella del Crimen nos muestra una serie de sucesos criminales que han ocurrido recientemente en España.  Haciendo mayor detalla en la violencia vicaria materna. Estos casos ponen de manifiesto la necesidad de tomar medidas más efectivas para combatir la violencia vicaria, proteger a los más vulnerables y garantizar la seguridad en todos los ámbitos de la sociedad. La prevención y el apoyo a las víctimas de la violencia vicaria materna se convierten en aspectos fundamentales para construir una sociedad libre de violencia.

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