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La Sala Canal de Isabel II inaugura ‘Una incierta luz’ de Gonzalo Juanes, el eslabón perdido del Grupo AFAL

La Sala Canal de Isabel II inaugura 'Una incierta luz' de Gonzalo Juanes, el eslabón perdido del Grupo AFAL
Fotografía tomada por Gonzalo Juanes a una familia en la calle de Serrano, en Madrid (España), en noviembre de 1965. - Comunidad de Madrid

La Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid presenta ‘Una incierta luz’, exposición en torno a la figura de Gonzalo Juanes, fotógrafo gijonés cuya obra, pionera en el uso del color en la fotografía documental permaneció en gran parte oculta y sólo tardíamente fue reconocida, ha informado la Comunidad en un comunicado.

Comisariada por Chema Conesa e integrada en la Sección Oficial de PHotoESPAÑA, la muestra descubrirá al público el particular universo de este fotógrafo asturiano del 28 de mayo al 21 de julio de 2024.

Perteneciente al prestigioso Grupo AFAL (Agrupación Fotográfica Almeriense) como amigo, colaborador y teórico de los postulados que renovaron el lenguaje de la fotografía documental en el país durante el pasado siglo, sólo participó con sus fotografías bajo insistente reclamo, prefiriendo centrarse en su colaboración como escritor, crítico y analista de obras publicadas por los grandes fotógrafos de la época, de Cartier Bresson a William Klein.

Esta posición suya de autoexiliado, intelectual y amante de las artes, le confirió sin embargo un hálito de maestro indiscutible en el grupo. Entabló excelentes relaciones con autores como Oriol Maspons, Gabriel Cualladó o Carlos Pérez Siquier, y siempre con el más cercano, su paisano y eterno amigo Joaquín Rubio Camín.

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Estructurada en cuatro plantas, ‘Una incierta luz’ es un recorrido atemporal por la vida del fotógrafo asturiano. Según Chema Conesa, comisario de la exposición, Gonzalo Juanes «nunca vivió de la fotografía, pero la habitó como su auténtico credo, llevó su Leica siempre colgada y aprovechó cualquier situación para obtener respuestas a sus inquietudes en forma de imágenes».

Se sirvió de la fotografía que en su propia voz debía ser «sencilla, de modesta apariencia, intencionadamente de tono menor. Un simple documento en el que se intenta captar un fugaz momento de lirismo».

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