La pandemia política

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on linkedin

Por Sofía Miranda

En plena cresta de la sexta ola de la pandemia, ómicron ha alcanzado un nivel de contagios impensable hasta el momento, y mientras tanto, los representantes de los ciudadanos, los elegidos por todos para tomar las decisiones que marquen nuestro futuro, no han tomado ninguna medida más allá de la obligatoriedad de las mascarillas al aire libre y la reducción de aforos en el deporte. Sí, solo en el deporte.

La gestión de la pandemia estaba perdida desde el minuto uno. Únicamente había una posibilidad de hacer las cosas bien aquel marzo de 2020, y pasaba por un gran Pacto de Estado entre todas las administraciones para ir de la mano y consensuar las medidas y restricciones a nivel nacional.

No fue así, desde el primer momento lo único que fue unánime en este país es que la pandemia no se iba a librar de nuestro mal endémico ibérico: polarizar todo e intentar sacar rédito político. Ni la mayor crisis sanitaria mundial de los últimos cien años iba a conseguir que nuestros representantes dejasen de pensar en su propio interés.

La toma de decisiones se convirtió en un arma de destrucción política. El cortoplacismo ganó la batalla y quienes mandan se han dedicado a pasar la pelota hacía abajo para que otras administraciones, o más bien partidos, se desgaten.

Con todo esto, en este país se ha acabado por dejar la decisión de tomar medidas contra el Covid en mano de los ciudadanos, porque quienes deben gestionar la pandemia no han sido capaces de dejar de lado sus intereses partidistas, y ahora nos vemos en el absurdo de vivir el peor momento de la pandemia sin tomar medidas para prevenirlo.

Pero vale, asumamos lo que somos y lo que tenemos, no se toman medidas preventivas por miedo a perder votos, pero hay otras medidas que nos podrían haber ayudado mucho a sobrellevar esta nueva ola, que no hubiese costado votos, pero si mucho trabajo, y es organizar nuestro sistema de salud para que nuestros médicos de familia y nuestros centros de salud no se hubieran visto desbordados.

La medicina familiar es seguramente la más importante para nuestra salud, es la que se adelanta y nos previene de futuras enfermedades, y como tal debemos defenderla si no queremos sufrir en el futuro males que podrían estar subsanados si se localizan previamente con nuestro médico de cabecera.

Esta batalla está perdida, la ineficiencia de nuestros dirigentes ha dejado caer la primera línea de batalla frente al virus, pero por desgracia habrá más batallas y estamos a tiempo de recapacitar y tomar medidas para que no nos vuelva a pasar.

Los médicos de familia no pueden ocupar su jornada en gestionar bajas laborales para los contagiados. El Covid debería gestionarse fuera de los Centros de Salud. Los tests deberían ser gratuitos para toda la población, y las farmacias deberían disponer de carpas para realizarlos, como han hecho en otros países, y en caso de positivo, gestionar dichas bajas desde la administración, y no favoreciendo colas interminables a las puertas de los centros de atención primaria.

Más de 19.000 médicos españoles se han ido al extranjero en la última década, la falta de contratos estables, los cupos interminables de pacientes, los bajos sueldos y la falta de valoración del trabajo son una lacra para la salud de nuestro país. Es hora de revertir esta situación, es nuestra salud la que está en juego.

5 1 voto
Calificación del artículo

COMENTARIOS

0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ÚLTIMAS NOTICIAS

0
Nos encantaría conocer tu opinión, comenta.x
()
x