La nueva Ordenanza de Licencias

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Por Mariano Fuentes Sedano

Madrid está de enhorabuena: ya está aprobada la nueva Ordenanza de Licencias del Ayuntamiento de Madrid. Era un compromiso electoral de Cs Madrid y parte del Acuerdo de Gobierno, y estamos muy satisfechos porque por fin ha llegado el día de hacer las paces, administrativamente hablando, entre el Ayuntamiento de Madrid y los ciudadanos.

Ha llegado el día de dar un paso más en la eficiencia de la Administración, confiando definitivamente en el buen hacer de la sociedad civil. Con la nueva ordenanza, borramos del mapa todo el carajal administrativo que lastraba la actividad económica, el emprendimiento y la capacidad de crear conjuntamente el Madrid en el que creemos.

La nueva ordenanza es el fruto de dos años y medio de trabajo, con un proceso de participación y de escucha activa con la sociedad civil, las asociaciones del sector, los colegios profesionales, las entidades colaboradoras y todas las Áreas municipales que gestionan licencias.

Ponemos las condiciones para crear actividad, servicios y oferta, para rehabilitar el parque inmobiliario y para facilitar la regeneración urbana en Madrid, todo con una mayor agilidad y seguridad jurídica. La nueva ordenanza deroga las dos previas y reduce el texto normativo en un 40%.

Hasta ahora, eran dos las ordenanzas que regulan las licencias: la Ordenanza Municipal de Tramitación de Licencias Urbanísticas (OMTLU, 2004), referida sobre todo a la edificación, y la Ordenanza para la Apertura de Actividades Económicas (OAAE, 2014), centrada en la implantación de actividades económicas.

Sin embargo, en la práctica se había puesto de manifiesto la necesidad de unificar estas normas en una única ordenanza, para dar un criterio homogéneo y mejorar la coordinación de los servicios municipales.

Entre sus principales novedades, regulamos como únicos procedimientos de control urbanístico el de licencia y el de declaración responsable. Se extiende la declaración responsable -hasta ahora limitada a las actividades económicas- a determinadas actuaciones en uso residencial, para agilizar pequeñas obras.

La Declaración Responsable pasa a ser la protagonista, como muestra de nuestra confianza en los madrileños. También incorporamos la nueva licencia básica para obras de nueva edificación, que controla los aspectos edificatorios que se consideran esenciales para determinar la viabilidad urbanística de la actuación en su conjunto.

Esto permitirá a los particulares comenzar las obras en un mes, mientras se validan los demás aspectos del proyecto en la licencia general. Queremos eliminar así la tasa invisible de la construcción, es decir, los costes financieros que tiene una promoción inmobiliaria mientras se espera la concesión de una licencia tradicional.

Eliminar la tasa invisible supone un ahorro de un 3% de media en el coste de la vivienda. Incluimos, además, las licencias para actividades temporales. Se adapta la norma a las nuevas tendencias de la sociedad para permitir que en locales con licencia en vigor se puedan realizar actividades temporales, siempre que no afecten a las condiciones de seguridad, medioambientales, etc.

También se establecen los requisitos para autorizar actividades temporales en espacios abiertos. El objetivo, por último, es mejorar la información y la disciplina a través de la agilización de la respuesta municipal ante los incumplimientos de la normativa.

La ordenanza facilita las cosas a aquellos ciudadanos que lo hacen bien, pero se lo pone más difícil a quienes se saltan las reglas del juego, perjudicando a todos. Se mejora también el sistema de información y se potencia la tramitación electrónica. Vamos a premiar al que cumple y a dejar de cercenar derechos a la gran mayoría de la sociedad madrileña por miedo al incumplidor.

Con la ordenanza se aprueba, también, el nuevo reglamento para reforzar el papel de las entidades colaboradoras urbanísticas (ECU), que contarán con un reglamento específico para regular su funcionamiento.

Profundizamos en la colaboración público-privada ampliando el rango de acción de las ECU a las licencias en el uso residencial, manteniendo la alternativa voluntaria de utilizar sus servicios y mejorando los mecanismos de supervisión de su trabajo.

En definitiva, con esta ordenanza pretendemos recuperar la confianza de los ciudadanos en la Administración, después de décadas en las que han visto al Ayuntamiento como un obstáculo, más que como un agente facilitador que les ayude en su día a día.

Esto es lo que demanda la sociedad madrileña: hacer y dejar hacer, cumplir y que, por fin, el Ayuntamiento deje de ser el agente desestabilizador de todo negocio y se convierta en el agente facilitador que nos acompañe, sin molestar, a lo largo de nuestro desarrollo de vida.

Mariano Fuentes Sedano es Delegado del Área de Gobierno de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Madrid y concejal de Ciudadanos

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