España Nación, Galicia Región

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Una REGIÓN es una "porción de territorio determinada por caracteres étnicas o circunstancias especiales de clima, topografía, administración, gobierno, etc.", y también es "cada una de las grandes divisiones territoriales de una nación, definida por características geográficas e histórico-sociales, y que puede dividirse a su vez en provincias, departamentos, etc." Lo dice nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Así entendido, REGIÓN puede aplicarse perfectamente a Galicia, Cataluña y a cualquiera de las Comunidades Autónomas actualmente constituidas, y en sus Estatutos de Autonomía sólo este término de REGIÓN es el que debería aparecer, y el único que el PP debería defender. El término NACIONALIDAD HISTÓRICA, por muy constitucional que sea, es una barbaridad sólo comprensible en los intentos de consenso que se vivieron en el año 1978. Se quiso una Constitución tan generosa que incluso en ella los separatismos tuvieran cabida y se sintieran cómodos, sin entender que el separatismo siempre seguirá su camino, libre de toda atadura constitucional, hasta la definitiva destrucción de la Nación Española. El artículo 311.2 de la Constitución Portuguesa de 1976, dispone: "No podrán establecerse partidos que por su designación o por sus objetivos programáticos tengan índole o ámbito regional". Ésta debería haber sido la solución dada por la Constitución de 1978 a los separatismos de la época, que desde entonces no han dejado de crecer amparados por una legislación electoral que les da alas y por unas rivalidades entre partidos nacionales que les han dado una relevancia inusitada en la política nacional.  La Constitución Portuguesa no duda en que los partidos regionales son enemigos de la Nación, y la vida política de los últimos 28 años en España nos enseña a las claras que los partidos regionales españoles son enemigos de la Nación Española, en mayor o en menor grado, en un 90 % de los casos. Si la Nación Portuguesa se defiende de sus enemigos prohibiendo su organización y cobertura legal, no veo que la Nación Española deba defenderse de otra manera, y debería tomar medidas de signo contrario a la claudicación del PSOE ante ETA o a la del PP ante el PSOE reconociendo la "realidad nacional" de Andalucía. El camino de esas claudicaciones es el de la traición a los españoles que se sienten orgullosos de serlo y que quieren seguir siéndolo por encima de todo, y es el camino de la destrucción de España. En Europa, muchos nacionales de las Naciones Francesa, Alemana o Italiana se frotarán las manos al ver cómo se diluye una gran Nación vecina. Otros verán con tristeza cómo una de las grandes Naciones del mundo, con la que contaban para el futuro, sucumbe por la incuria y falta de amor propio de sus nacionales. Por ahora el resultado es 321 a 311, con 24 abstenciones…  

Como corolario de estas razones, propongo a los políticos del PP, de Núñez Feijóo a Rajoy, pasando por Arenas, que no defiendan otra cosa en los Estatutos de Autonomía, que la condición de REGIÓN de cada Comunidad Autónoma, pues ese término refleja con precisión lingüística y política la realidad de cada una de esas Comunidades, y que no caigan en la traición sus bases, de las que formo parte (nº afiliado 31.212, provincia de La Coruña), ni en la traición a España, que sería mucho más grave.

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