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02/10/2016 - Humberto Pérez-Tomé Preparar para imprimir Enviar por correo 
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La encrucijada… ¿de las civilizaciones?
Más allá de nuestra crisis y nuestras propias narices, está el resto del mundo, y por “el resto del mundo” quiero decir el “otro mundo”, aquel que no tiene nada que ver con nuestra cultura judío cristiana u occidental, ese que llamamos pomposamente Primer Mundo, al que pertenecemos todos nosotros. Sí, a pesar de la crisis todavía seguimos ahí.

Pues el “otro mundo” del que hablo, es el que se encuentra en Oriente, en esa encrucijada que no terminamos de entender muy bien los que no estamos metidos de lleno en ese lío y que al final nos dividimos por dos motivadores factores: lo que nos dicen los medios de comunicación (cada uno oye los que más le conviene a su manera de pensar) y lo que los partidos políticos nos cuentan para su demagogia. Así, poco a poco, se cuece una idea generalmente confusa, sectaria y llena de lagunas intelectuales. Pero trataré de exponer tres posibles obviedades y lo más objetivas posibles para no caer en el error del que culpo a muchos “opinadores” de redes sociales, viajes de ascensor e incluso tertulias radiofónicas. También traté este asunto en un post de hace semanas donde hablaba de otro libro, Yihadismo Wahabita, en el que recomendaba a que lo leyeran los defensores del islam.


La primera es que parece que lo que sucede en Siria y todos sus países colaterales tiene los tintes suficientes para que se desencadenara la III Guerra Mundial, muy aprovechable sobre todo por los países desarrollados que deben generar nueva riqueza que les saquen de sus atoradas economías financieras, que era de lo que vivían hasta ahora.


Como ya sucediera en la I y II Guerras Mundiales, los países implicados eran los del centro de Europa y terminó salpicando mucho más allá de sus fronteras continentales como en Japón, El Pacífico, Egipto, etc. (todo el mundo, menos Estados Unidos, y ahí lo dejo). EEUU y Rusia están cada vez más tensando los lazos que les unían desde los tiempos de la Guerra Fría, y es que por lo visto cada vez la cosa está más caliente y ocurre que también todo pasa por la guerra energética, ya que Irak es poseedor de la mayor reserva petrolera del mundo y, para más inri, de esa clase de petróleo barato que es precisamente el que más demanda tiene en el mundo industrial, automoción y derivados como el plástico y lubricantes. EEUU y Rusia también tienen reservas, por eso precisamente lo quieren, para reservar el suyo mientras explotan el ajeno.


La segunda es la debilidad europea para poder participar, al menos con ideas y en plan “¡Haya paz!”. Pero el proyecto de una Europa Unida ha conseguido lo contrario por dos razones:


A.- han roto con las raíces cristianas que les ha hecho ser el pilar que sostenía al mundo, la filosofía y el progreso


B.- han conseguido que todos no nos sintamos europeos a la vez de que todos hayamos perdido su identidad nacional, que es otro tipo de raíz que nos sujeta a las costumbres y a la cultura que nos hace responder positivamente ante la afrenta. Europa está unida solo por el dinero y, el dinero, no lo olvidemos, es vil. Solo un breve recuerdo a la historia nos da la razón cuando en Lepanto, la guerra que salvó a Europa, supo frenar el avance islámico y al todo poderoso ejército turco; y aquello no fue por dinero, ni tan siquiera por un ajuste de fuerzas bélicas. Lo que salvó a Europa fue el empuje común de la fe de muchos hombres y de la unión cultural.


La tercera es la mal llamada Guerra de religiones… Nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que pesa mucho la segunda obviedad. Los ciudadanos de Europa, huérfanos de creencias, es avasallada por un fundamentalismo religioso que es usado mortalmente para invadir un espacio que se supone más rico, con menos población y sin criterios que les haga resistir.


Entonces, vivimos esquizofrenias como cuando la Europa oficial sufre un ataque y quieren que todos respondamos en campañas del tipo Je suis de lo que sea pero que contrasta cuando se enfrenta al asesinato de un sacerdote y los medios de comunicación, algunos políticos y plataforma cívicas callan. ¿Así, cómo no puede ofrecerse un plasma mediático de guerra de religiones?


Solo me queda ofrecer lectura apropiada que nos dé un punto de vista lo mejor y más apropiado para comprender los conceptos culturales, las razones políticas y los motivos sociales para que una “guerra siempre esté justificada” (léase la ironía del entrecomillado).


Geopolítica de los islamismos (Rilp, 2016). Anne-Clémentine Larroque es historiadora, experta en el mundo árabe y profesora de Política internacional. Actualmente colabora con varios medios de comunicación y trabaja en el Centre d’Études et de Documentation Économiques, Juridiques et sociales, en El Cairo. Y con este curriculum nos ofrece una obra que presenta con seguridad qué es y qué significan realmente los islamismos y sus connotaciones en general buenas y/o malas. Solo por esto merece la pena hacerse con un hueco el fin de semana y darle un repaso.


La España de Alá (La esfera de los libros, 2016). Ignacio Cembrero. Esta obra nos acerca a la realidad de lo que está suponiendo para España la llegada cada vez más numerosa de islamistas. ¿Que supone el agolpamiento de las comunidades musulmanas para el desarrollo cultural de España? Cataluña es la comunidad española con más inmigrantes de este tipo, pero también Ceuta, Melilla, Andalucía y el resto de España hasta llegar al 4% de la población, y subiendo. Un libro que actúa como un topo entre este mundo árabe integrado en una cultura diferente a ellos: sus estratos, sus costumbres, la relación con la autoridad que ejerce entre ellos y la civil que ostenta el Estado. Un libro que sin duda nos pone al día de lo que hoy pasa aquí, en nuestra casa común: España.


Tiempos modernos (Homo Legens). Paul Johnson. Parece que nada tiene que ver con el tema principal y objetivamente es cierto. Sin embargo entiendo que es importante, porque nos dará una visión global de los tiempos que nos tocan vivir, y que lo que sucede tiene poco que ver con la casualidad -sin entrar en conspiracionismos- y que quizá el aforismo “en el pecado tiene la penitencia” se esté cumpliendo con vara de hierro.


Humberto Pérez-Tomé Román --> seguir en Twitter: @hptr2013

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