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01/03/2016 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Chiquitín.
Las escuelas Chiquitín implantaron hace cinco años AQUNE, un innovador proyecto educativo
Educación, ciencia, experiencia educativa e investigación son los cuatro pilares básicos de AQUNE, el proyecto neuropedagógico de Chiquitín

En la última década han sido muchos los avances científicos que se han dado a conocer sobre el cerebro y su funcionamiento, despertándose un interés por la neurología que abarcaba muchos campos pero  cuya aplicación en el ámbito educativo, está en una fase muy  inicial.  Hace cinco años, las escuelas Chiquitín implantaron en todos sus centros educativos AQUNE, un método propio de neuropedagogía aplicada que favorece la evolución de los más pequeños desde todos los ámbitos de desarrollo, incluyendo el neurológico, a la vez que evita las posibles dificultades que pudieran presentar en el futuro.

Esta etapa es el periodo en el que los niños aprenden más que en cualquier otra etapa de su vida, desarrollándose las capacidades fundamentales que les permitirán afrontar con éxito las siguientes etapas educativas. Por esta razón, la cantidad y calidad del proceso de aprendizaje también durante estos primeros años son fundamentales, dependiendo  en gran medida del entorno en el que se desenvuelven y de los profesionales que les acompañan.

El método AQUNE es un proyecto afectivo, que tiene muy presente el desarrollo de las emociones porque como reza uno de los lemas de las escuelas Chiquitín “sin afectividad, sin emoción, no hay aprendizaje”. Las aportaciones de la neurociencias avalan que la afectividad y el campo de las emociones configuran parte esencial del aprendizaje para que éste sea realmente efectivo. La información que reciben los niños durante los primeros años atraviesa un filtro emocional, el sistema límbico, que tiene un importante peso durante toda la vida pero especialmente en los primeros años en los que la permeabilidad e intensidad emocional es más significativa.

La utilización de información sensorial precisa, coherente y cuidada, junto con la utilización de todo tipo de lenguajes verbales, gestuales, musicales… con la frecuencia y corrección necesaria son también imprescindibles para AQUNE, ya que favorecen la creación de sinapsis y el afianzamiento y utilización de las redes neuronales. “En la práctica, y gracias a esto, los niños saldrán de la escuela con un amplio y rico vocabulario de más de 2.000 palabras que habrán adquirido de una forma divertida a través de poesías, cuentos y canciones”, afirma Ana Muñoz. Otro punto clave de este proyecto educativo se basa en el desarrollo neuromotor, reforzando el movimiento y los hitos de desarrollo, cuya repercusión  en el desarrollo cognitivo están científicamente demostrados. “Si hacemos un buen trabajo, nuestros alumnos estarán mejor preparados para afrontar las siguientes etapas educativas”, sostiene la Directora del Departamento de Pedagogía de las Escuelas Chiquitín, Ana Muñoz.

La personalización de los objetivos educativos, el respeto a las necesidades y ritmos de los niños son imprescindibles también para AQUNE, “Es esencial que cada niño pase por todos los momentos del desarrollo, a su ritmo y de forma ordenada. Forzar y tratar de especializar las capacidades de los niños de forma prematura es un error, los avances se logran personalizando y respetando su desarrollo natural, añade Ana Muñoz.

Favorecer la creatividad, presentando las actividades de una forma lúdica y experimental es también una seña de identidad de este proyecto que ha tenido una excelente acogida por las familias de los 3000 niños de Chiquitín. AQUNE, además de profundizar en la neuropedagogía aplicada, también ha analizado otros aspectos como la nutrición o el sueño, enlazándolos e integrándolos en su proyecto, ya que que también son prioritarios en su atención a los niños.

Después de cinco años de la implantación del método AQUNE, Ana Muñoz analiza y reflexiona sobre las principales conclusiones de estos años de desarrollo del proyecto. “El resultado es tan visible que ha hecho que estemos muy satisfechos de todos estos años de investigación y aprendizaje, AQUNE hace que tengamos niños más felices, gracias a que ellos son los que nos guían  y nosotros les seguimos, desde el afecto, la valoración y la formación”.

Pero el proyecto AQUNE no termina aquí y continúa creciendo gracias a las aportaciones de profesores, padres y alumnos. “Y ahora continuamos aprendiendo. Porque la educación tiene el privilegio de que nunca sabremos lo suficiente”, concluye la pedagoga Ana Muñoz.









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